Un T. rex se vende en 50.1 millones de dólares y los paleontólogos advierten que el fósil queda fuera de la ciencia
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El esqueleto de Tyrannosaurus rex apodado Gus se vendió este martes en 50 millones 130 mil dólares en la casa Sotheby's de Nueva York y se convirtió en el fósil más caro jamás subastado, informó CNN. El precio superó la estimación previa de la casa, de entre 20 y 30 millones de dólares, tras una puja de diez minutos entre siete postores, según CNBC. La oferta ganadora se hizo por teléfono y la identidad del comprador no se ha dado a conocer.
El ejemplar tiene unos 67 millones de años y fue hallado en 2021 en el rancho de Gary "Gus" Licking, en el condado de Harding, Dakota del Sur, dentro de la Formación Hell Creek, de donde procede la mayoría de los T. rex conocidos. Lo excavó Thomas Heitkamp, de la empresa Theropoda Expeditions, en tres temporadas de campo entre 2021 y 2023. El ranchero que dio nombre al fósil murió en 2022.
Gus mide 11.6 metros de largo y 3.8 de alto, con un cráneo de 137 centímetros, entre los mayores registrados. Conserva 183 elementos óseos: 61 por ciento del esqueleto por conteo de huesos y entre 75 y 80 por ciento por masa, según la ficha de Sotheby's. La venta es legal: el fósil se extrajo de terreno privado.
El récord anterior lo tenía Apex, un estegosaurio que el millonario Ken Griffin compró en 2024 en 44.6 millones de dólares. Stan, un T. rex más completo que Gus (70 por ciento por conteo de huesos), se vendió en Christie's en 2020 en 31.8 millones. Sue, el primer dinosaurio subastado, en 1997, con 90 por ciento de completitud, terminó en el Field Museum de Chicago.
Sobre Gus no existe ningún trabajo científico publicado. Las revistas especializadas solo aceptan investigaciones hechas sobre ejemplares depositados en colecciones de acceso público, porque de otro modo ningún científico ajeno puede revisar los datos ni repetir el análisis; sin verificación independiente, el hallazgo no cuenta como conocimiento comprobado. La Sociedad de Paleontología de Vertebrados (SVP) exige a sus miembros trabajar solo con piezas públicas.
Si este ejemplar va a parar a manos de un particular, puede que el público no vuelva a verlo nunca. Y no solo eso: nunca será sometido a un estudio científico apropiado: Stuart Sumida, presidente de la Sociedad de Paleontología de Vertebrados, según CNN.
No podemos vivir en un mundo donde algún oligarca sea el guardián que decide qué investigadores pueden estudiar un fósil y a cuáles se les niega: Steve Brusatte, profesor de paleontología y evolución en la Universidad de Edimburgo, según CNN.
Las versiones
La casa de subastas y los paleontólogos comerciales sostienen que sin el incentivo económico esos huesos seguirían bajo tierra. Cassandra Hatton, vicepresidenta de Sotheby's y responsable mundial del área de ciencia e historia natural, reconoció a CNN que sobre Gus no es posible un estudio formal, pero recordó que todos los grandes museos del mundo empezaron como colecciones privadas.
Nadie puede negar que si estos fósiles no se excavan, se pierden. Son los paleontólogos comerciales los que gastan su propio dinero y su propio tiempo en ir: Cassandra Hatton, vicepresidenta de Sotheby's, según CNN.
Del otro lado responden que la disyuntiva es falsa. David Hone, zoólogo de la Universidad Queen Mary de Londres, dijo a CNN que con un millón de dólares un museo podría encontrar y excavar un T. rex, una fracción del precio de subasta. Sumida añadió que los dueños de la tierra pueden llamar a un museo en lugar de a una empresa.
Queda el argumento de que algunos compradores prestan las piezas. Apex está a la mitad de un préstamo de cuatro años al Museo Americano de Historia Natural de Nueva York. La SVP escribió al museo para oponerse: al ser temporal, el préstamo no garantiza el acceso permanente que exige la investigación. Sumida agregó que un esqueleto montado y restaurado, como Gus, ya no se puede estudiar, porque el análisis exige examinar los huesos por separado.
Con precios de 30 millones de dólares o más, ningún museo puede competir en estas subastas, señaló Brusatte a CNN. Lo que sigue depende del comprador anónimo, que no está obligado a exhibir a Gus ni a abrirlo a los investigadores.